En más de 20 años de búsqueda personal, desde mis inicios con el bodegón y el Paisaje y en un concepto académico se pasa a convertir realmente el proceso pictórico de los elementos utilizados durante tanto tiempo, donde van a formar un estilo para poder comunicar y reflejar en el cuadro, lo que es propio de cada artista.  

A través del tiempo he encontrado que la mejor manera de concebir es el expresionismo, porque sin llegar a lo abstracto puedo descomponer a un estado figurativo, envuelto en su entorno y siempre en movimiento, con una identidad impuesta por medios ajenos pero que forman parte de su existencia; por eso me ha llamado la atención el ser humano, porque estamos gradualmente sin darnos cuenta, en un estado latente, a cada paso aprendemos y desaprendemos y a nuevas cosas nos aferramos y surgen los apegos y es ahí donde las líneas invaden los cuerpos, sujetan, forman o simplemente traspasan como un estado sutil, pero siempre con un estado de liberación, pero esa liberación va sujeta a la magia del color, ese prisma completamente se transporta, que recrea, armoniza, desplaza al ojo visor de un lugar a otro atravesando como un rayo la sensibilidad del espectador, quedando extasiado de las figuras que emergen ante sus ojos y lo que se planteo queda definido.....

 
 
 
 
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